lunes, 4 de junio de 2018

.ECONOMÍA, COTIDIANIDAD, ACTIVIDAD Y MERCADO.


MARCO_71 Blog.
LVD
Lunes 4 de Junio de 2018. N°04.
.ECONOMÍA, COTIDIANIDAD, ACTIVIDAD Y MERCADO.




INTRODUCCIÓN.
En tiempos difíciles, en tiempos de crisis, la gente se pregunta: ¿a qué se debe es­to? ¿En qué consiste una crisis, además de precios altos y sueldos que no alcanzan hoy y lo más seguro es que mañana menos? ¿Cómo y por qué nos afecta a las personas?
Estas y muchas otras preguntas surgen en la mente de quienes sabemos poco o nada de lo significa la economía de un país. Echando mano de los mínimos conocimientos que tengo de economía, trato de hacer una descripción del fenómeno económico, tratando de entender por qué nos afecta tanto a quienes creemos estar lejos de él. Al describir cómo veo el fenómeno económico, no quiere decir que dé respuestas definitivas  a tales preguntas; pero sí espero lograr una mayor claridad sobre el impacto que la economía tiene en nuestras vidas.

.ECONOMÍA, COTIDIANIDAD, ACTIVIDAD Y MERCADO.
La economía es una ciencia que se ocupa de las cuestiones que se generan en relación con la satisfacción de las necesidades de los individuos y de la sociedad. Tiene sus propias reglas intrínsecas y un natural autocontrol.

.COTIDIANIDAD ECONÓMICA…
En la cotidianidad del día a día, estamos inmersos en un vaivén de circunstancias, a veces conocidas, a veces previstas, a veces imprevistas y a veces ignoradas que inciden en el comportamiento y reacción, tanto de la oferta como de la demanda; y en consecuencia en los precios de productos, bienes y servicios que existen en el mercado. En ese marco de circunstancias, tenemos un extremo que es cuando se conocen y generan un comportamiento más o menos estables, de confianza y seguridad, reflejadas en unos precios poco variables, en rango y valor absoluto. El otro extremo es la incertidumbre de no conocer las circunstancias probables en aparecer, que origina una distorsión casi irracional en el comportamiento de los factores económicos, oferta y demanda: precios irrisorios en unos casos (controlados) y otros desbocados, incontrolables incluso en los mismos productos supuestamente controlados; este caos distorsionado es activado súbitamente al aparecer esa circunstancia desconocida hasta el momento, que solo desaparecerá cuando desaparezca la motivación de su aparición, vuelva el control natural normal y auto-control del fenómeno.

Este tipo de circunstancias alteradoras del equilibrio y calma, ya sea porque afecten la oferta (producción y distribución) o la demanda (acceso y disponibilidad) pueden ser de origen natural (desastres como inundaciones, incendios, terremotos, etc.) o provocadas por intervención humana, negligente o intencionada (daños ecológicos, decisiones erradas, políticas obstinadas, ideas incompatibles). Todas estas circunstancias tienen un poder multiplicador en el tiempo que dure la motivación; es decir, va agravando el desequilibrio ilimitadamente si no se corta su permanencia en el juego económico.

En la economía hay dos factores, oferta y demanda y no es caso de saber qué origina qué. Se sabe que la necesidad origina demanda y que la oferta origina necesidades, aunque algunos digan que no, o por lo menos las hace visibles; . Verdaderamente son los visionarios, los inventores y descubridores científicos quienes visualizan esas necesidades ocultas, o avanzadas como se diría en el argot tecnológico; desarrollando elementos, mecanismos y/o prácticas que:
1-   Despiertan la conciencia de que tal necesidad existe pero es implícita en la cotidianidad, oculta o adormecida.
2-   Facilitan la satisfacción de esa necesidad.
3-   Amplían la población que potencialmente puede satisfacer dicha necesidad.
4-   Reducen los costos económicos, tiempo- esfuerzo, de satisfacerla.
5-   Crean el hábito de satisfacerla cotidianamente.
6-   Hacen que su satisfacción sea prácticamente indispensable.

Ejemplos:
1-   El hambre activa la necesidad de comer y demandar alimento; pero también ver un alimento puede provocar y activar esa necesidad por una sensación visual-psicoló­gica.
2-   Un autobús de la línea nueva, establecida porque un visionario se percata de que mucha gente caminaba gran distancia para trasladarse de un sitio a otro, despierta la necesidad de viajar cómodo y rápido, cosa que se vuelve habito si el autobús cumple persistentemente un horario y recorrido, hasta convertir el autobús en algo prácticamente indispensable.

ACTIVIDAD ECONÓMICA: La actividad económica es un fenómeno sociocultural dinámico y permanente que para poder hacer funcionar la relación entre los fac­to­res económicos, necesitan un activador y un mecanismo como medio de funcionamiento. El activador económico es el propio producto, ofrecido y demandado, y el mecanismo es el intercambio o la compra-venta (producto por dinero).

Ahora bien, en el mercado económico, campo donde se desarrollan las activida­des e­conómicas, aparece un tercer factor, que es el factor regulador, cuya misión es establecer equilibrio entre los factores primarios de intercambio (oferta/demanda) para una satisfacción honrada por las dos partes. Hay que des­tacar en este punto, que este tercer factor, regulador, solo debe ejercer control sobre el comportamiento humano activo como factor económico (oferente o de­mandante), ya que el juego económico al ser autónomo y auto controlable, siem­pre escapa de otros controles externos que le qu­ie­ran implantar.

Finalmente, si el activador económico es el producto y el dinero es un producto universal, podremos denominar como activador a quien tiene y controla produc­tos, es decir a quien los ofrece y a quien los controla (en un país es el Esta­do/gobierno) y a quien demanda o compra, simplemente comprador.

LOS BUENOS Y LOS MALOS: En economía estos valores difieren un poco de los conceptos ético-morales reconocidos, aunque no los abandona. Veamos:

UN BUEN COMPRADOR es aquel que adquiere el mejor producto, el más funcio­nal, el más adecuado y lo adquiere al mejor precio, a precio más económico, al más asequible, pero que cumple con sus expectativas para satisfacer su necesi­dad de consumo o uso.
UN MAL COMPRADOR es quien paga inconscientemente el prodcuto más caro, o el más barato, pero que por ser defectuoso, funciona mal, o es inconsumible (en mal estado), en vez de satisfacer su necesidad la defrauda; es decir, se dejó enga­ñar.
Por supuesto también es malo quien pretende hacer fraude con dinero falso.

BUENOS ACTIVADORES son quienes actúan independientemente o en coopera­ción, hacen que haya en el mercado productos de calidad óptima y funcional a precios de equidad para satisfacer las necesidades de todos los niveles pobla­cionales de una nación.
MALOS ACTIVADORES son los que a modo individual y mixto, pretenden abusar de la contraparte (población demandante) del intercambio en un mercado local, regional o nacional, que por su naturaleza dependiente, es débil y por ignorancia, casi siempre, mucho más débil.
UN BUEN OFERENTE (vendedor, cultivador, fabricante, expendedor) es quien ofrece los mejores productos, eficientes, funcionales y atractivos, a precio equitativo con los esfuerzos, costos y gastos incursos en su producción y un margen razonable de utilidad o rentabilidad, pero pensando siempre en la plena satisfacción de la necesidad que se quiere subsanar.
UN MAL OFERENTE es aquel para quien la meta (satisfacer la necesidad de quien demanda, consume o usa su producto), no existe o es lo último que tiene en mente. Cuando pretende hacer un intercambio comercial, su fin es un precio más que caro, exagerado, por productos que cumplen pocas o ninguna condición de expectativa en la satisfacción de la demanda.


UN BUEN CONTROLADOR es quien:
1-   Establece normas básicas necesarias para que exista el equilibrio ideal en­tre las necesidades de la demanda y las aspiraciones de la oferta, cubrien­do vacíos que pudieran ser aprovechados por negligencias, irresponsabili­dades y malintencionados encubrimientos de fallos y errores imprevistos o de riesgo intencionalmente mal calculado.
2-   Establece políticas de estímulo para el conocimiento, aplicación, aceptación y autorregulación de los factores económicos oferta/demanda.
3-   Vigila exhaustivamente que se cumplan las normas establecidas sin permi­tir desviaciones que lleven al desequilibrio de intercambio y/o desfavorez­can las expectativas de demanda.
4-   Corrige fallas, vacíos e irregularidades en el cumplimiento de la acción con­troladora.
5-   Actualiza las normas establecidas con eficiencia y oportunidad en función de resultados y la evolución de las necesidades y de nuevas ofertas.
6-   Establece y vigila la acción controladora con líneas claras y sencillas, para que sea efectiva y eficiente.

UN MAL CONTROLADOR es aquel que:
1-   Permite que haya desequilibrios en los intercambios oferta/demanda.
2-   Soslaya errores y fallas de los equilibrios y normas por iniciativa o insinua­ción ajena.
3-   Insinúa o acepta requerimientos de intercambio no ético en perjuicio del equi­librio y las expectativas de satisfacción de la demanda.
4-   Es negligente en la vigilancia, evaluación de resultados y actualización de normas y políticas obsoletas y no funcionales.




.MERCADO ECONÓMICO:





El esquema anterior refiere un mercado económico básico (local) donde la oferta tiene una relación directa con la demandante (consumidor) del producto; pero a nivel nacio­nal esta relación se hace prácticamente imposible, ya que se agregan factores, determi­nantes y de­terminados que hacen que la relación oferta /demanda se torne más compleja y dis­tante; dichos factores son los intermediarios, quienes dan origen a las cadenas de distribución.




.CADENAs DE DISTRIBUCIÓN.

 Las cadenas de distribución comienzan con los productores nacionales, seguidos de los distribuidores nacionales o grandes mayoristas, en tercer lugar los distribuidores regionales o mayoristas, luego los distribuidores locales o minoristas y por último los detallistas o vendedores locales, teniendo como línea de conexión entre ellos las lí­neas de transporte de carga. Claro que todos estos eslabones de la cadena se pueden alargar o acortar según ciertas circunstancias que lleguen a converger; p.e. que la ca­pacidad y voluntad de los mismos intermediarios les permita asumir pasos anteriores o posteriores de la cadena; o por el contrario, en vez de asumir pasos, permitan la injerencia o inclusión de nuevos intermediarios. Otras circunstancias pueden ser los volúmenes movilizados, los volúmenes demandados, los márgenes de rentabilidad y oportunidad de negocio que puedan originar.


Los importadores se consideran productores terciarios, ya que el proceso de naciona­lización constituye (produce) un servicio.


.PRECIOS DE BIENES Y SERVICIOS. PRECIO MÍNIMO Y PRECIO MÁXIMO. COSTOS DE PRODUCCIÓN Y GASTOS DE PROMOCIÓN Y VENTA.
El precio de un producto, bien o servicio, es el valor absoluto de la sumatoria de es­fuerzos, capital, materia prima y otros insumos adicionales, que se necesitaron para producir ese bien o servicio, traducida (la sumatoria) en términos del dinero para rea­lizarlo, adicionando el pequeño margen de utilidad rentable. Estos son los costos de producción.

Pero el producto, bien o servicio, una vez realizado, necesita venderse, para lo cual surge un nuevo servicio que se encarga de ello, con sus propios costos y gastos (cos­tos de venta). Además es necesario que el producto se movilice para ser entregado al consumidor demandante; este servicio también tiene sus costos y gastos (costos y gastos de entrega). Como se ve, esta pequeña cadena de tres eslabones (producción, venta y entrega) puede ser asumida por un solo oferente (generalmente lo es) reduci­endo en algunos casos los márgenes de utilidad, aunque no necesariamente.

Esto es funcional localmente y hasta regionalmente cuando los volúmenes del produc­to demandado lo permiten.

Como se ve, esta pequeña cadena de producción, venta y entrega determina el precio de un producto, es la base para establecer el precio final de ese producto. Sin embar­go, no es lo único que interviene; también interviene el comportamiento de los facto­res oferta/demanda. El ofertante as­pira percibir el precio más alto que el demandante del producto esté dispuesto a pagar para sa­tis­facer su necesidad. Este a su vez aspira a pagar el precio más bajo que el ofertante le pueda dar, bajando su aspiración de utilidad, que casi nunca llega a tocar los límites de costo total salvo especiales excep­cio­nes (léase oferta de liquidación). A este proceso, en tiempos antiguos se le lla­mó “regateo”, el cual se dejó con la fijación y control de precios por parte del sector ofi­cial.
Parte del comportamiento de oferta/demanda es influenciado por el número de ofe­rentes y demandantes, qué oferente acepta un menor precio solo por vender su pro­ducto e irse a casa, o cuál demandante está dispuesto a pagar el mayor precio, solo por llevarse el producto consigo.

Este proceso descrito se repite en cada eslabón de la cadena de distribución, lo que significa que la sumatoria al precio subfinal crece a cada paso que avanza, hasta lle­gar al de­man­dante o consumidor final. Cada porción de precio adicional por eslabón de la cadena es lo que se conoce como valor agregado, y sabemos que tal valor agre­gado puede llevar una carga fiscal (IVA) que se totaliza para obtener el precio final del producto.
Es claro ver que el precio mínimo de la pequeña cadena inicial (producción, venta, en­trega) se con­vierte en el precio máximo al final de la cadena de distribución. Aquí cabe la pregunta: ¿por qué no se elimina la cadena y se hace la entrega directa pro­ductor/consumidor?

La respuesta pareciera fácil: sí, vamos a eliminarla. Lo que pasa es que con bienes de consumo masivo (alimentos, vestidos y otros rubros), no es una cadena sino un ra­cimo de cadenas las requeridas para una completa y sana distribución nacional, cosa que no puede hacer un solo distribuidor (que generalmente lo intenta ser el sector oficial), porque por algunos lados falla involuntaria o negligentemente, creando esca­sez de productos en distintos lugares, sobreoferta en otros, y por supuesto, desequi­librios muy dañinos en el juego económico de la oferta/demanda. La situación se a­grava si además de un solo distribuidor, tenemos un solo productor y un solo impor­tador, o un solo activador completo (productor, importador y distribuidor).



ECONOMÍA FAMILIAR.- La economía es tan cotidiana que está presente en el seno fa­mi­liar, el cual tiene variadas y diferentes necesidades (tanto como grupo familiar, como por cada miembro individual), que debe satisfacer grupalmente. La familia constituye un factor demandante de bienes y servicios, frente a diversos oferentes, particulares, sociales y de carácter oficial. Según esto, la familia (o el miembro cabeza de familia) debería conocer y comprender su rol económico para desarrollarlo más be­neficiosa­mente.

.CONCLUSIONES
.1- La economía es una ciencia y actividad humana normalmente cotidiana, que se de­sarrolla simultáneamente en diferentes niveles y múltiples escenarios, que la hacen muy compleja en su funcionamiento y desarrollo. Como ciencia, debería comenzar a enseñarse, en mi humilde opinión, a partir de 4° grado para crear conciencia y respon­sabilidad en los roles económicos que cada individuo decide actuar.
.2- Querer controlar la economía es querer parar el mundo con las manos. ¿Cómo pa­rar un pequeño Volkswagen desbocado bajando una pendiente montañosa?
3- La mejor solución a las crisis económicas es conocer las potenciales causas, evitar caer en esas causas y evitar responsablemente, que la crisis aparezca.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario